La necesidad de comunicaciones de la aviación ha cambiado
conforme el tráfico aéreo crecía y, en la actualidad, hace uso
de tecnología avanzada con la que a las tripulaciones les es
posible intercambiar información con su compañía aérea, así
como interactuar con el sistema de gestión de tráfico aéreo.
Desde años atrás las comunicaciones han ido migrando, para
ciertos aspectos de la operación de vuelo, desde la voz a los
datos con objeto de mejorar la eficiencia de los operadores, la
eficacia en la provisión del servicio de tránsito aéreo y la
seguridad de vuelo. Resulta especialmente llamativo el hecho,
de que los aviones puedan enviar de forma automática y en
tiempo real información no solo de su posición, sino también
de sus actuaciones y prestaciones. Tanto, que no es extraño
que una tripulación reciba en cabina un mensaje escrito
procedente de su compañía informándole, por ejemplo, que el
ángulo con el que ha rotado ha sido excesivo, que la
velocidad que mantiene supera la establecida en los
procedimientos, o que va justo de combustible. Entonces,
¿por qué es necesario ampliar el abanico de posibilidades sí
parece que las comunicaciones van sobre ruedas? Pues,
sencillamente, porque el ritmo de crecimiento y la necesidad
de mejorar la productividad del sistema y la seguridad de
vuelo, imponen que se continúe investigando, desarrollando e
implantando soluciones estandarizadas para necesidades
todavía no exigidas hoy.







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